viernes, 19 de septiembre de 2014

EL CUENTO COMO RECURSO EDUCATIVO: SELECCIÓN Y NARRACIÓN DE HISTORIAS.

                                                                                                                
                                                                                                        
                                                                                                      Moisés Vivas Gutiérrez

Hoy en día, entendemos que la literatura infantil es indispensable y que responde a las necesidades de nuestros alumnos/as, ya que permite establecer los procesos de simbolización, representación y recreación tan necesarios para el desarrollo integral. No debemos obviar que en las escuelas existe una extensa tradición de utilizar la literatura infantil como medio para que el alumnado aprenda a leer y consiga adquirir el hábito lector. Para que nuestros alumnos se sientan plenamente realizados y estén a gusto con la historia que le estamos contando debemos de tener en cuenta una serie de variantes a la hora de seleccionar y narrar los cuentos, siendo de especial importancia estas variables en la etapa de educación infantil.
Para la selección de historias nos basaremos en los criterios que nos indica Sara Bryant en su libro “El arte de contar cuentos” que son los siguientes:
-          La brevedad: Permite que el argumento sea comprensivo y no provoque cansancio a los oyentes.
-          La sencillez y la claridad: Tanto en el lenguaje como en la estructura del cuento.
-          El estilo directo: Consiste en la intervención frecuente de los personajes con los lectores u oyentes a través del lenguaje.
-          La secuenciación: Conseguido por medio de la continuidad de acciones y movimientos, posibilitando la dramatización del contenido.
-          Estar impregnados de alegría, pero manteniendo cierto suspense, intriga y misterio que dure hasta el desenlace, que siempre será feliz.
-          No contener esquemas o estereotipos sexistas, ya que se oponen a los principios coeducativos.
-          El cuento o historia debe estar adaptada a la edad del alumnado posibilitando que el cuento encaje en sus intereses y les agrade.
-          La rapidez de acción: Es conveniente que el cuento el protagonista realiza muchas acciones.
-          La abundancia de recursos: Se centra principalmente en las ilustraciones y en la utilización de onomatopeyas que imitan las voces de los personajes y los sonidos de acciones y movimientos, resultando esenciales para el desarrollo de las actividades.
-           Elementos reiterativos: Consiste en utilizar una determinada cantidad de repeticiones, por ejemplo el soplido del lobo en el cuento de los tres cerditos.

 Por lo que respecta a la narración de la historia, el elemento más importante y el que dará vida a la historia para que los alumnos la sientan como suya es el narrador. El narrador necesita hacer suya la historia para que fluya sin esfuerzo, con una aparente sencillez y con un tono armonioso.  A la hora de contar una historia no es necesario gritar, pero sí es muy importante vocalizar bien y acompañar a la historia con gestos adecuados a la historia
 Otra de las variables más importantes a la hora de contar una historia es el ambiente,  debemos procurar un ambiente tranquilo y silencioso. Una vez iniciada la narración no deberá interrumpirse, porque se romperá el encanto mágico establecido. Ante la posibilidad de distracción de algún oyente, utilizaremos recursos tales como hacer protagonista del cuento a los propios alumnos/as, introducir un cambio de voz, una aproximación corporal, etc.  De la misma forma podemos comenzar el cuento siempre con una pequeña poesía o retahíla (formulada a coro con los discentes) que nos sirva para crear el ambiente necesario a la hora de contar un cuento, por ejemplo, la siguiente. “El culito pegar, las orejas preparar, la boquita cerrar que una historia va a comenzar”. 

lunes, 8 de septiembre de 2014

EL PERIODO DE ADAPTACIÓN:

                         
                                                                                                                        Moisés Vivas Gutiérrez
Llega septiembre y con ello la vuelta a las rutinas diarias después de un  tiempo de descanso. La “vuelta al  cole” nos afecta a todos; padres, alumnos (principalmente en edades tempranas, ya que supone un cambio muy importante en la rutinas de los niños; conocer nuevas personas, nuevos espacios, nuevos ritmos y rutinas) y también para los profesores.
¿Qué es el periodo de adaptación?
Los primeros días de incorporación de los discentes a un centro educativo van a propiciar una serie de cambios importantes; se trata de una etapa de variación que influye en el desarrollo de las actividades realizadas hasta el momento y en las relaciones que este mantiene con sus padres. A partir de ahora ya no dispondrá de todo el día para estar en casa y verá mucho menos a papá y a mamá, tendrá que adaptarse a un nuevo horario y en muchos casos comer fuera del hogar con otros niños de su misma edad (sus iguales). En pocas palabras, el niño pasa de un ambiente que controla, domina y en el que se siente seguro y protegido a otro que desconoce, produciéndole en algunos casos cierta inseguridad y aislamiento.  Ahora debe aprender a convivir en un entorno diferente, con otros códigos relacionales, pues ya no es único y tiene que compartir juegos, espacios y personas. Pero no solo se adaptan los alumnos también lo hacen los padres y los docentes.
¿Cuándo empieza periodo de adaptación?
En contradicción de lo que piensa mucha gente, el periodo de adaptación no empieza en Septiembre sino en Mayo. Sí, en mayo, momento que debemos comenzar a preparar al menor, e irle anunciando que irá a la escuela dentro de cuatro meses.
Es muy importante que en mayo, los papás y mamás vayan a una reunión donde les vayamos dando una idea de lo que será la entrada en el cole, las normas básicas del centro y una serie de consejos para favorecer la adaptación. Tendremos en una posterior reunión preparatoria en septiembre, donde informamos a las familias de quienes serán definitivamente los tutores la clase a la que irán, las normas de entradas y salidas; en definitiva la organización de esos primeros días, vestuario objetos que se pueden traer o no…
Consejos para un buen periodo de adaptación:
La actitud de los padres es muy importante. Es necesario no actuar con inseguridad, duda o culpabilidad.
Durante el periodo de adaptación de vuestros hijos, en la medida de vuestras posibilidades, es conveniente que intentéis llevarle y buscarle vosotros, eso le dará seguridad y se acostumbrará antes al cambio.
Debemos evitar el chantaje afectivo de “no llores que mamá se va triste”, o la mentira “no llores que mamá viene ahora”.
Cuando sea la hora de marchar es mejor no alargar la situación: decir adiós con seguridad y alegría. Es importante que no piense que la marcha de los padres es opcional o que si protesta con fuerza impedirá la partida.
No prolongar las despedidas en exceso. Hay que trasmitir al niño que lo que estáis haciendo es lo mejor para él.
No es un buen momento para introducir más cambios en la vida del niño (quitar pañales, cambio de habitación...) Será conveniente esperar a que supere el proceso de adaptación.
Evitar al recogerle frases como “ay, pobrecito, que le hemos dejado solito”, “qué te han hecho?”
Puede que el niño, en el reencuentro con los padres llore o muestre indiferencia, estas son algunas manifestaciones que no deben angustiarnos, a veces el niño también experimenta sentimientos ambivalentes, contradictorios, al mismo tiempo siente la separación con la educadora y el deseo de ir con sus padres.
Uno de los puntos más importante es que cada alumno tiene su propio proceso de adaptación, no debemos compararlo con el resto de los compañeros de clase, ya que cada niño se adapta de una manera y con un ritmo diferente.