Moisés Vivas Gutiérrez
Hoy en día,
entendemos que la literatura infantil es indispensable y que responde a las
necesidades de nuestros alumnos/as, ya que permite establecer los procesos de
simbolización, representación y recreación tan necesarios para el desarrollo
integral. No debemos obviar que en las escuelas existe una extensa tradición de
utilizar la literatura infantil como medio para que el alumnado aprenda a leer
y consiga adquirir el hábito lector. Para que nuestros alumnos se sientan
plenamente realizados y estén a gusto con la historia que le estamos contando
debemos de tener en cuenta una serie de variantes a la hora de seleccionar y
narrar los cuentos, siendo de especial
importancia estas variables en la etapa de educación infantil.
Para la selección de historias nos
basaremos en los criterios que nos indica Sara Bryant en su libro “El arte de
contar cuentos” que son los siguientes:
-
La brevedad: Permite que el argumento sea comprensivo
y no provoque cansancio a los oyentes.
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La sencillez y la claridad: Tanto en el lenguaje
como en la estructura del cuento.
-
El estilo directo: Consiste en la intervención
frecuente de los personajes con los lectores u oyentes a través del lenguaje.
-
La secuenciación: Conseguido por medio de la
continuidad de acciones y movimientos, posibilitando la dramatización del
contenido.
-
Estar impregnados de alegría, pero manteniendo
cierto suspense, intriga y misterio que dure hasta el desenlace, que siempre
será feliz.
-
No contener esquemas o estereotipos sexistas, ya
que se oponen a los principios coeducativos.
-
El cuento o historia debe estar adaptada a la
edad del alumnado posibilitando que el cuento encaje en sus intereses y les
agrade.
-
La rapidez de acción: Es conveniente que el
cuento el protagonista realiza muchas acciones.
-
La abundancia de recursos: Se centra
principalmente en las ilustraciones y en la utilización de onomatopeyas que
imitan las voces de los personajes y los sonidos de acciones y movimientos,
resultando esenciales para el desarrollo de las actividades.
-
Elementos
reiterativos: Consiste en utilizar una determinada cantidad de repeticiones,
por ejemplo el soplido del lobo en el cuento de los tres cerditos.
Por lo que respecta a la narración de la historia, el elemento
más importante y el que dará vida a la historia para que los alumnos la sientan
como suya es el narrador. El narrador
necesita hacer suya la historia para que fluya sin esfuerzo, con una aparente
sencillez y con un tono armonioso. A la
hora de contar una historia no es necesario gritar, pero sí es muy importante
vocalizar bien y acompañar a la historia con gestos adecuados a la historia
Otra de las variables más importantes a
la hora de contar una historia es el ambiente, debemos procurar un ambiente tranquilo y
silencioso. Una vez iniciada la narración no deberá interrumpirse, porque se
romperá el encanto mágico establecido. Ante la posibilidad de distracción de
algún oyente, utilizaremos recursos tales como hacer protagonista del cuento a
los propios alumnos/as, introducir un cambio de voz, una aproximación corporal,
etc. De la misma forma podemos comenzar
el cuento siempre con una pequeña poesía o retahíla (formulada a coro con los
discentes) que nos sirva para crear el ambiente necesario a la hora de contar
un cuento, por ejemplo, la siguiente. “El
culito pegar, las orejas preparar, la boquita cerrar que una historia va a
comenzar”.

