Moisés
Vivas Gutiérrez.
Consejos para padres con niños
con TDAH
Una vez confirmados el
diagnostico de TDAH, experimentamos un sinfín de sentimientos: alegría
por saber que le pasa a nuestro hijo, dudas por no saber cómo actuar o
que pautas seguir, negación con frases como “Esto no me puede estar pasando
a mí”, esta negación surge del miedo a que nuestros hijos sean rechazados por
parte de familiares, amigos, profesores… miedo: surge el miedo al no saber
si tendrá amigos o no, si tendrá pareja, si llegara a ir a la universidad… Es
importante que los padres conozcan la cadena de reacciones que este trastorno
puede generar sobre ellos, pudiendo ocasionar conductas paternas ansiosas o
agresivas que pueden perjudicar mucho a nuestros hijos e hijas.
Veamos a continuación una serie
de pautas y consejos que pueden ayudar a usted y a sus hijos:
-
Busque
apoyo de otros padres. En nuestro país existen varias asociaciones de
padres de niños con TDAH, estas asociaciones hacen labores de información y
formación que pueden resultar muy útiles, de la misma manera le ayudará a sentirse
acompañado y comprendido ante las dificultades de su hijo.
-
Evitemos
el aislamiento. Muchos padres tienden
a aislarse social
y familiarmente como consecuencia de las
disconductas del niño. Esto
se debe evitar,
por ejemplo, poniendo en
práctica estrategias que
faciliten al niño
el desarrollo de sus habilidades sociales.
-
Actividad
física. Las personas con TDAH sienten una necesidad constante de movimiento,
por lo que es conveniente que le apuntes a alguna actividad física como por
ejempla fútbol, atletismo, natación…
-
Organización
dentro de una misma tarea. Ayuden a su niño a organizarse, dividiendo las
tareas en partes que él pueda manejar: por ejemplo, si un niño de 7 años debe
hacer una tarea tediosa que lleva 30 minutos para ser ejecutada, puede ser
apropiado dividirla en tres partes con pequeños y breves descansos. Supervise
estrechamente las tareas que realiza.
-
Lugar de
estudio tranquilo y despejado. Asegúrele un lugar tranquilo despejado de
distractores para trabajar en el hogar: nada de televisión o música cantada; el
escritorio preferentemente contra una pared sin demasiadas cosas atractivas. En
este lugar puede estar su horario escolar, su agenda y recordatorios escolares.
-
Planificación.
Ayuden a que establezcan prioridades sobre criterios eficaces. Los niños con
TDAH cuando tienen más de 3 ó 4 tareas para ser ejecutadas pueden presentar
problemas en hacer un plan y ejecutarlo ordenadamente.
-
Fomente la
autoestima. Estos niños suelen tener una autoestima baja, por lo que
debemos utilizar con ellos mensajes positivos, podemos utilizar el verbo ser
por el verbo estar; por ejemplo en vez de decir “eres muy desordenador”
diremos “tu habitación está muy desordenada”.
-
Dedicaros
un tiempo. Es conveniente reservar un tiempo (aunque sean unos pocos
minutos cada día) a compartir con el chico alguna actividad que le guste. Si
son mayores, a hablar de cómo se siente, qué piensa, qué le preocupa, qué
quiere. Es su tiempo, exclusivo para él o ella. Si es pequeño, a jugar, leer o
contar cuentos.
-
Las
órdenes o instrucciones, deben ser directas, concisas y claras. Evitemos
que vayan cargadas de emoción o chantaje emocional (estos chicos suelen ser muy
sensibles y se pierden en la emoción implícita del mensaje). Mejor con tono de
voz neutro.
-
Evitemos
el uso de la palabra NO al darle instrucciones, seamos creativos para
ofrecerle enunciados en positivo. Por ejemplo en vez de decir “No vayas por la
carretera, no corras …” diremos “Ve por la acera y dame la mano”.
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Dar
órdenes en bocadillo. Consiste en dar la orden precedida por algo positivo
y seguida de la consecuencia también en positivo. Ejemplo “Que bien que ya te
has vestido, péinate, para estar más guapo”
-
Evitemos
los castigos salvo situaciones límite, en las que el comportamiento sea
intolerable, y en ese caso, no caer en la confrontación, evitando la
implicación emocional en lo que se dice. En niños pequeños, utilicemos el
“tiempo fuera”, es decir, tiempo en el que permanecen quietos en una silla o un
rincón de la casa.
-
Cuando
hablar con él o ella. Para comunicarle algo importante, elijamos momentos
en que se encuentre receptivo, “de buen rollo” con nosotros… y no cuando está
enfadado y frustrado. En estas situaciones conviene esperar a otro momento
mejor.
-
Mírale a
los ojos. Reforcemos el contacto ocular durante la comunicación con el
chico/a, estrecha el vínculo y mejora la calidad de la comunicación. Además le enseñamos
habilidades para mantener un buen contacto con otros.
-
Nuestras
normas deben ser pocas y claras. Los niños a veces no las cumplen porque no
las comprenden o sencillamente porque las desconocen.
-
Premiemos
los comportamientos más positivos. Con refuerzos positivos como premios,
alabanzas, recompensas. Las recompensas pueden ser: sociales (caricias, choca
esos cinco, pulgar arriba,…), materiales (chuches, regalos, ir al parque
juntos, al cines,…) y verbales (“Bien hecho” “Buena idea” “Lo has hecho
fenomenal”).

