Moisés Vivas Gutiérrez.
En esta ocasión trataremos el trastorno del TDAH. Para una mejor
claridad expositiva dividiremos la exposición del trastorno en distinto
artículos; en el actual artículo veremos a grandes rasgos qué es el TDAH, su
origen, como se manifiesta, su diagnóstico.... En posteriores artículos
veremos el TDAH en el ámbito escolar y familiar.
¿Qué es el TDAH?
Las siglas
TDAH equivalen a trastornos de déficit de atención e hiperactividad. El
trastorno por déficit de atención e hiperactividad es el trastorno neurológico más
frecuente en la infancia. Se estima que
lo padecen el 5% de la población infanto-juvenil, lo que con el actual ratio
equivale a uno o dos niños por aula.
¿Cuál es el origen de TDAH?
El origen del
TDAH es desconocido, sin embargo los científicos sugieren que este trastorno
podría surgir como consecuencia de diversos factores, biológicos (en muchas
ocasiones, de origen genético) y psicosociales. Se han descritos alteraciones
en funciones de dos neurotransmisores celebrales la noradrenalina y la dopamina.
Estos afectan directamente a el área del celebro responsable, el área frontal.
¿Cómo se manifiesta?
Veamos como se
manifiesta el TDAH. Se caracteriza fundamentalmente por presentar alguna de las
siguientes características: Dificultades para mantener la atención y
concentración (fijarse en pequeños detalles), Hiperactividad (inquietud
excesiva) e Impulsividad. Estas dificultades deben haber estado presentes de
forma clara desde la primera infancia y en los diferentes ambientes en los que
se desenvuelve la persona (casa, colegio, calle). Puede acompañarse
secundariamente de baja tolerancia a la frustración, inconsistencia en las
relaciones con otros, alteraciones de la conducta o disminución acusada de la
autoestima. Veamos de manera más clara algunos de estos síntomas:
• Incapacidad
para mantener la atención en los detalles.
• Facilidad de
distracción.
• Problemas
para seguir las instrucciones que se le marcan.
• Errores en
las tareas escolares provocados por descuidos.
• No parece
escuchar cuando se le dirige la palabra.
• Dificultades
para la organización.
• Evita
realizar tareas que precisan de un esfuerzo mental sostenido.
• Pérdida de
objetos necesarios para sus actividades necesarias.
El diagnóstico del TDAH:
La detección
precoz, así como un diagnóstico e intervención adecuados, serán fundamentales
para la prevención o manejo de los problemas asociados al trastorno,
determinando en gran medida la evolución del mismo.
El diagnóstico
debe realizarlo preferentemente un equipo multidisciplinar integrado al menos
por un psiquiatra, un psicólogo (preferiblemente con conocimientos sobre el
TDAH). Los padres y profesores habitualmente detectan problemas y los
profesionales establecen el diagnóstico.
Fundamentalmente,
el diagnóstico se basa en una evaluación a nivel médico, psicológico y
pedagógico orientada respectivamente a determinar las condiciones físicas del
niño, su estado emocional, sus capacidades y su nivel de aprendizaje. Con todo
esto se podrá descartar que las dificultades de comportamiento y/o rendimiento
escolar se deban a otras causas distintas del TDAH.
El diagnóstico del TDAH puede ser
dificultoso por la presencia de síntomas del trastorno en otras entidades
diagnósticas, que dificulta el diagnóstico diferencial, para su realización se necesitará
información de los padres, de los profesores y del propio niño y es importante
utilizar diferentes instrumentos diagnósticos como cuestionarios, entrevistas
clínicas, pruebas y si es posible la observación directa del niño en la misma
escuela.
El tratamiento:
Lo más
importante del tratamiento es evitar que el modelo de funcionamiento
desorganizado típico de estas personas se imponga durante el resto de su vida,
dificultándoles las relaciones con los demás, el mantenimiento de sus estudios
o trabajos y el equilibrio mental necesario para gestionar su ansiedad y
regular su estado de ánimo y su conducta. Para ello es necesaria una
intervención coordinada y bidireccional de padres, profesores, orientadores y
médicos
Los
tratamientos con más aval científico son los tratamientos
cognitivo-conductuales. Ocasionalmente pueden complementarse con psicoterapias
más intensivas. La medicación puede ser útil en ocasiones, aunque no debe
sustituir a las medidas pedagógicas y educativas adecuadas, que deben instaurarse
en todos los casos.
En el siguiente artículo, profundizaremos cómo afrontar el TDAH en la escuela.

