martes, 23 de diciembre de 2014

El TDAH (Primera parte)

           
                                                                                                                            Moisés Vivas Gutiérrez.
         En esta ocasión trataremos el trastorno del TDAH. Para una mejor claridad expositiva dividiremos la exposición del trastorno en distinto artículos; en el actual artículo veremos a grandes rasgos qué es el TDAH, su origen, como se manifiesta, su diagnóstico.... En posteriores artículos veremos el TDAH en el ámbito escolar y familiar.

¿Qué es el TDAH?
Las siglas TDAH equivalen a trastornos de déficit de atención e hiperactividad. El trastorno por déficit de atención e hiperactividad es el trastorno neurológico más frecuente en la infancia.  Se estima que lo padecen el 5% de la población infanto-juvenil, lo que con el actual ratio equivale a uno o dos niños por aula.
¿Cuál es el origen de TDAH?
El origen del TDAH es desconocido, sin embargo los científicos sugieren que este trastorno podría surgir como consecuencia de diversos factores, biológicos (en muchas ocasiones, de origen genético) y psicosociales. Se han descritos alteraciones en funciones de dos neurotransmisores celebrales la noradrenalina y la dopamina. Estos afectan directamente a el área del celebro responsable, el área frontal.
¿Cómo se manifiesta?
Veamos como se manifiesta el TDAH. Se caracteriza fundamentalmente por presentar alguna de las siguientes características: Dificultades para mantener la atención y concentración (fijarse en pequeños detalles), Hiperactividad (inquietud excesiva) e Impulsividad. Estas dificultades deben haber estado presentes de forma clara desde la primera infancia y en los diferentes ambientes en los que se desenvuelve la persona (casa, colegio, calle). Puede acompañarse secundariamente de baja tolerancia a la frustración, inconsistencia en las relaciones con otros, alteraciones de la conducta o disminución acusada de la autoestima. Veamos de manera más clara algunos de estos síntomas:
• Incapacidad para mantener la atención en los detalles.
• Facilidad de distracción.
• Problemas para seguir las instrucciones que se le marcan.
• Errores en las tareas escolares provocados por descuidos.
• No parece escuchar cuando se le dirige la palabra.
• Dificultades para la organización.
• Evita realizar tareas que precisan de un esfuerzo mental sostenido.
• Pérdida de objetos necesarios para sus actividades necesarias.

El diagnóstico del TDAH:
La detección precoz, así como un diagnóstico e intervención adecuados, serán fundamentales para la prevención o manejo de los problemas asociados al trastorno, determinando en gran medida la evolución del mismo.
El diagnóstico debe realizarlo preferentemente un equipo multidisciplinar integrado al menos por un psiquiatra, un psicólogo (preferiblemente con conocimientos sobre el TDAH). Los padres y profesores habitualmente detectan problemas y los profesionales establecen el diagnóstico.
Fundamentalmente, el diagnóstico se basa en una evaluación a nivel médico, psicológico y pedagógico orientada respectivamente a determinar las condiciones físicas del niño, su estado emocional, sus capacidades y su nivel de aprendizaje. Con todo esto se podrá descartar que las dificultades de comportamiento y/o rendimiento escolar se deban a otras causas distintas del TDAH.
El diagnóstico del TDAH puede ser dificultoso por la presencia de síntomas del trastorno en otras entidades diagnósticas, que dificulta el diagnóstico diferencial, para su realización se necesitará información de los padres, de los profesores y del propio niño y es importante utilizar diferentes instrumentos diagnósticos como cuestionarios, entrevistas clínicas, pruebas y si es posible la observación directa del niño en la misma escuela.
El tratamiento:
Lo más importante del tratamiento es evitar que el modelo de funcionamiento desorganizado típico de estas personas se imponga durante el resto de su vida, dificultándoles las relaciones con los demás, el mantenimiento de sus estudios o trabajos y el equilibrio mental necesario para gestionar su ansiedad y regular su estado de ánimo y su conducta. Para ello es necesaria una intervención coordinada y bidireccional de padres, profesores, orientadores y médicos

Los tratamientos con más aval científico son los tratamientos cognitivo-conductuales. Ocasionalmente pueden complementarse con psicoterapias más intensivas. La medicación puede ser útil en ocasiones, aunque no debe sustituir a las medidas pedagógicas y educativas adecuadas, que deben instaurarse en todos los casos.

En el siguiente artículo, profundizaremos cómo afrontar el TDAH en la escuela.

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