Moisés Vivas Gutiérrez
Llega
septiembre y con ello la vuelta a las rutinas diarias después de un tiempo de descanso. La “vuelta al cole” nos afecta a todos; padres, alumnos (principalmente
en edades tempranas, ya que supone un cambio muy importante en la rutinas de
los niños; conocer nuevas personas, nuevos espacios, nuevos ritmos y rutinas) y
también para los profesores.
¿Qué es el periodo de adaptación?
Los primeros
días de incorporación de los discentes a un centro educativo van a propiciar
una serie de cambios importantes; se trata de una etapa de variación que
influye en el desarrollo de las actividades realizadas hasta el momento y en
las relaciones que este mantiene con sus padres. A partir de ahora ya no
dispondrá de todo el día para estar en casa y verá mucho menos a papá y a mamá,
tendrá que adaptarse a un nuevo horario y en muchos casos comer fuera del hogar
con otros niños de su misma edad (sus iguales). En pocas palabras, el niño pasa
de un ambiente que controla, domina y en el que se siente seguro y protegido a
otro que desconoce, produciéndole en algunos casos cierta inseguridad y
aislamiento. Ahora debe aprender a
convivir en un entorno diferente, con otros códigos relacionales, pues ya no es
único y tiene que compartir juegos, espacios y personas. Pero no solo se
adaptan los alumnos también lo hacen los padres y los docentes.
¿Cuándo empieza periodo de adaptación?
En
contradicción de lo que piensa mucha gente, el periodo de adaptación no empieza
en Septiembre sino en Mayo. Sí, en mayo, momento que debemos comenzar a
preparar al menor, e irle anunciando que irá a la escuela dentro de cuatro
meses.
Es muy
importante que en mayo, los papás y mamás vayan a una reunión donde les vayamos
dando una idea de lo que será la entrada en el cole, las normas básicas del
centro y una serie de consejos para favorecer la adaptación. Tendremos en una
posterior reunión preparatoria en septiembre, donde informamos a las familias
de quienes serán definitivamente los tutores la clase a la que irán, las normas
de entradas y salidas; en definitiva la organización de esos primeros días,
vestuario objetos que se pueden traer o no…
Consejos para un buen periodo de adaptación:
La actitud de
los padres es muy importante. Es necesario no actuar con inseguridad, duda o
culpabilidad.
Durante el
periodo de adaptación de vuestros hijos, en la medida de vuestras
posibilidades, es conveniente que intentéis llevarle y buscarle vosotros, eso
le dará seguridad y se acostumbrará antes al cambio.
Debemos evitar
el chantaje afectivo de “no llores que mamá se va triste”, o la mentira “no
llores que mamá viene ahora”.
Cuando sea la
hora de marchar es mejor no alargar la situación: decir adiós con seguridad y
alegría. Es importante que no piense que la marcha de los padres es opcional o
que si protesta con fuerza impedirá la partida.
No prolongar
las despedidas en exceso. Hay que trasmitir al niño que lo que estáis haciendo
es lo mejor para él.
No es un buen
momento para introducir más cambios en la vida del niño (quitar pañales, cambio
de habitación...) Será conveniente esperar a que supere el proceso de
adaptación.
Evitar al
recogerle frases como “ay, pobrecito, que le hemos dejado solito”, “qué te han
hecho?”
Puede que el
niño, en el reencuentro con los padres llore o muestre indiferencia, estas son
algunas manifestaciones que no deben angustiarnos, a veces el niño también
experimenta sentimientos ambivalentes, contradictorios, al mismo tiempo siente
la separación con la educadora y el deseo de ir con sus padres.
Uno de los
puntos más importante es que cada alumno tiene su propio proceso de adaptación,
no debemos compararlo con el resto de los compañeros de clase, ya que cada niño
se adapta de una manera y con un ritmo diferente.

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