viernes, 27 de marzo de 2015

Alumnos con altas capacidades:


Los alumnos con altas capacidades y la familia
La familia suele detectar bastante pronto cuándo su hijo/a presenta unas capacidades y habilidades superiores a las que le correspondería por su edad. Las reacciones de los padres suelen ser diversas: preocupación, orgullo, presión excesiva sobre el niño, demandas constantes al centro escolar, búsqueda de información sobre el tema, inquietud, expectativas de triunfo, dudas en cuanto a las pautas educativas… Es importante que los padres y madres contrasten desde el principio sus impresiones con el centro escolar y que estén informados de los diversos procesos de detección, evaluación y disposición de medidas educativas. Los profesionales educativos y la institución educativa en su conjunto deberán poner todos los medios a su alcance para asesorar y apoyar a la familia en el desarrollo armónico de todas las capacidades del niño o la niña.
En primer lugar influye la propia percepción que la familia tiene de las altas capacidades intelectuales y las expectativas que ello le genera. Las expectativas de la familia deben ser realistas y basadas en un conocimiento preciso y objetivo de las características y peculiaridades de su hijo o hija, de sus potencialidades y limitaciones, de sus gustos e intereses, etc.
Los recursos con que cuenta la familia, los criterios y pautas educativas que aplican en la educación de sus hijos e hijas, los hábitos sociales y culturales que poseen o los contextos de relación que establecen, son aspectos influyentes en el desarrollo de un niño o niña con altas capacidades intelectuales.
Entre los objetivos de la intervención familiar podemos destacar:
-          Potenciar los intereses personales del niño/a sin perder de vista el desarrollo equilibrado de todas las capacidades.

-          Fomentar su participación en actividades diversas (educativas, deportivas, lúdicas…) sin agobiarle de forma que apenas tenga tiempo libre.

-          Adecuar el nivel de exigencia familiar a las posibilidades del niño/a.


-       Fomentar su autonomía intelectual, tratando de que poco a poco sea capaz de saber a dónde acudir para satisfacer su curiosidad e interés.

Fomentar su autoestima, sin embargo hay que evitar que se considere "raro/a"
-     Educar en el respeto hacia los demás. En determinadas situaciones estos niños y niñas pueden desarrollar sentimientos de superioridad respecto a sus iguales. Por ello, desde la familia se deben trabajar aspectos básicos como: Responsabilidad, tolerancia y el respeto hacia los demás, Desarrollo de habilidades sociales para unas relaciones personales adecuadas, Integración social, Aceptación de otras personas.
-         Ayudarle a lograr una imagen positiva de sí mismo y fomentar un buen nivel de relaciones con iguales (que se relacione con niños de su edad y tenga amigos/as.).
-          Tener presente que sobre todo son niños con necesidades propias de su edad, aunque en algunos aspectos muestren capacidades de personas adultas.


-          Potenciar y estrechar las relaciones con el centro educativo donde se encuentre el alumno escolarizado. Favoreciendo la integración de su hijo/a  en el grupo de compañeros /as  para evitar el rechazo. De la misma manera es de vital importancia buscar la coherencia entre pautas educativas familiares y escolares, evitando desacuerdos en los criterios que se aplican en uno y otro contexto a través de un continuo contacto con el profesorado.

                                                                                                             Moisés Vivas 

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